[Video] Entrevista de Eric Goles a Francisco Varela

Este video corresponde a parte de una entrevista de Eric Goles a Francisco Varela, realizada en mayo del 2000, un año antes de la muerte del biólogo. En ese breve extracto (de casi 30 minutos de duración) conversan de, entre otras cosas, cómo la separación cuerpo/mente no sólo contradice la naturaleza de la realidad [1], sino que impide conocerla de mejor forma. Y aunque pueda sonarles medio hippie, no lo es: Varela se refiere a su propio trabajo de laboratorio para evidenciar cómo la mente influye de manera muy específica y observable en aquellos elementos materiales que la componen, y que, en definitiva, son los elementos en donde está “encarnada”.  Y es que en ese entonces -no sin un grado de debate- parte importante de la comunidad científica trabajaba sobre la base de entender la mente como un fenómeno emergente, que surge a partir de la configuración particularmente compleja de un sistema nervioso, dentro de un cuerpo, tal como podríamos decir que una sociedad, o la organización social como fenómeno emergente, se configura a partir de un entramado complejo de relaciones interpersonales entre agentes concretos, dentro de contextos específicos.

Al menos dos puntos interesantes surgen de esto. Uno de ellos –discutido por Goles y Varela- es la imposibilidad de sostener el reduccionismo científico. Claro. Bajo la premisa anterior no se puede pretender explicar un fenómeno complejo a través de la simple suma de las partes que lo constituyen. Lo correcto -y es lo novedoso y lo interesante de las ciencias cognitivas de la época-, es conocer los mecanismos de pasaje de lo local a lo global, y viceversa. Lo que no es menor, puesto que demanda entender cómo las partes afectan al todo, y cómo el todo influye a sus partes, en una cadena interrelacionada de causalidades, similar a lo que Rolando Rebolledo denomina interpoiesis [2].

Esta influencia mutua es lo que parece caracterizar a la inteligencia como atributo de un sistema complejo. Y es que, como dice Varela ya no tiene sentido pensar en las supercomputadoras tipo HAL 9000 como seres inteligentes, puesto que, lo primordial, la verdadera inteligencia, es manejarse en el mundo, es estar en el mundo. Así, es difícil decir qué de la mente humana no se encuentra en los primates, o en otras especies. Entender a los sistemas complejos en sus contextos es justamente, el segundo punto interesante. Tal como no se puede entender a la mente sino es como parte de un cuerpo, tampoco se puede entender un fenómeno emergente como el orden social si no es a partir de las interacciones que sostienen los miembros competentes de una organización. Sí, la comparación con el trabajo de Harold Garfinkel no es trivial. Después de todo, el sociólogo se preocupó por desarrollar la “investigación de las propiedades racionales de las expresiones contextuales y de otras acciones prácticas como logros continuos y contingentes de las prácticas ingeniosamente organizadas de la vida cotidiana” (Garfinkel, 2006 [1967], p.20) [3].  En otras palabras, su programa buscaba entender los etnométodos que utilizan racionalmente los miembros para construir órdenes sociales, en definitiva, para estar en el mundo cotidiano. Métodos que constituyen prácticas encarnadas [embodied practices]explicables solo a través de su realización. También podríamos relacionar los mecanismos de pasaje global-local con los mecanismos sociales [social mechanism] como los definen Hedström y Swedberg. Para estos autores, la explicación basada en mecanismos se caracteriza por “sacar de la caja negra”, la relación causal entre dos fenómenos -característica de los modelos de regresión basados en variables-; generando teorías de rango medio limitadas a contextos específicos (generalización limitada); observando la acción de los actores en relación  a la conducta de otros (Hedström y Swedberg, 1996) [4] [5]. Todo esto como base para la generación de mecanismos  macro-micro, micro-micro y micro-macro.

Finalmente, la biología y la sociología tienen en común mucho más que el simple préstamo de metáforas teóricas. En tanto disciplinas preocupadas por el estudio de vida, ambas deben adoptar un enfoque que permita estudiar lo local y lo global como partes con sus propias especificidades, pero conectadas inseparablemente por una red de causalidades en uno y otro sentido. Lo bonito de todo esto también, además del vínculo interdisciplinario, es  que nos aleja tanto del viejo y criticado positivismo, tan específico y localizado histórica y geográficamente, pero también de la reacción del relativismo. Como dice la amiga Haraway, lo mejor que podemos hacer es procurar estudiar las objetividades situadas, tanto en los fenómenos de los que se ocupa la biología como la sociología.

[1] Entiéndase como una representación consensuada, basada en investigación empírica, de los fenómenos físicos, biológicos, sociales.

[2] También se puede revisar la tesis de Magíster de Pamela Reyes.

[3] Gafinkel, H. (2006 [1967]) Estudios en Etnometodología. México: Anthropos.

[4] Hedström, P. & Swedberg, R.(1996)Social Mechanisms. Acta Sociologica, 39 (3). DOI: 10.1177/000169939603900302

[5] Sobre esa última parte, consideramos erróneo referirse a ella como individualismo metodológico. Antes bien, partir de la premisa del teorema de la doble contingencia  como base de lo social, permite  centrar la atención no en la mera acción del sujeto, si no en relación entrelazada con otros “objetos sociales“.

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